CUERPOS EN TRÁNSITO
2023-2025
LA CASA QUE HUELE A COBRE
Esta es la casa que huele a cobre. Una casa donde las mujeres cosieron para resistir y los hombres remendaron con torpeza lo que ellos mismos rompieron. Aquí viven dos fuerzas: la Cigarra, que canta y resiste en medio del calor insoportable de una tierra de contadores de historias; y el Ciempiés, sombra machista que se arrastra con violencia sobre un nido profanado. No son personajes inventados: son mis padres, mis abuelos, mi herencia.
El cobre y la cabuya atraviesan cada lienzo como cicatriz y memoria. No sanan, pero sostienen. En estas obras, el cuerpo aparece desgastado, marcado por dolores heredados: la columna vencida, la ciática encendida, la fantasía de un espacio íntimo que nunca existió.
Pero esta no es solo mi casa. Podría ser la de cualquiera donde las cicatrices del trabajo, de la violencia o del silencio se mezclan con las rutinas de lo doméstico.

El Viejo Tomás
Acrílico, acuarela y bordado con cobre
sobre lienzo, 130 x 170 cm
2023
Cigarra, de Espaldas al Sol
Acrílico, acuarela y bordado con cobre
sobre lienzo, 65 x 97 cm
2023

Ciempiés, Las Sombras
Acrílico, acuarela y bordado con cobre
sobre lienzo, 65 x 97 cm
2023


Fogaje
Acrílico, acuarela, estuco y bordado con cobre y cabuya sobre lienzo, 130 x 170 cm
2024
Fantasías entre Musas
Acrílico, acuarela y bordado con cobre y cabuya sobre lienzo, 170 x 130 cm
2024


Cigarra, Inflexión
Acrílico, acuarela y bordado con cobre y cabuya sobre lienzo, 170 x 130 cm
2024

Ciempiés, Invariabilidad
Acrílico, acuarela y bordado con cobre y cabuya sobre lienzo, 170 x 130 cm
2023
El canto de las cigarras y la sombra de los ciempiés son también metáforas de lo que sucede en otras familias: resistencias calladas y violencias normalizadas que conviven bajo un mismo techo.
El interés artístico de esta serie está en llevar esos recuerdos a un lenguaje plástico donde el cobre, la cabuya y el lienzo operan como extensiones del cuerpo. Cada puntada y cada desgarro son intentos de materializar lo intangible: el calor insoportable, los jardines que funcionan como refugio y como incubadora de deseos, la enfermedad, la muerte, la reparación interminable.
Cuerpos en Tránsito no es una serie planeada, es un archivo afectivo que transforma la experiencia íntima en un espacio compartido. Un manifiesto donde lo doméstico deja de ser un escenario privado para volverse campo de reflexión sobre cómo habitamos, resistimos y reparamos.